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Durante años, el Banco Central Europeo presentó el euro digital como una simple alternativa moderna a billetes y monedas. Hoy se admite sin rodeos que el verdadero objetivo es frenar el dominio de Visa y Mastercard, que gestionan el 61 % de los pagos con tarjeta en la eurozona, según datos del propio BCE. Esa dependencia es la que Bruselas quiere romper
Cláudia Ascensão Nunes

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