La empresa CTG – China Three Gorges – una empresa estatal del régimen chino, cerró esta semana la anunciada compra del megaproyecto fotovoltaico Mula, ubicado en la Región de Murcia, España, vendido por el fondo canadiense Northleaf y Qualitas Energy.
Por un valor estimado de 550 millones de euros, la CTG España, filial de la CGT Europe, adquirió el 100 % de la participación accionaria de la planta solar fotovoltaica de Mula, que tiene una capacidad instalada de 494 MWp, uno de los mayores proyectos de generación fotovoltaica de Europa.
La CTG es parte de China Three Gorges Corporation, «el mayor promotor y operador de energía hidroeléctrica del mundo y el principal grupo de energía limpia de China», según Watson Farley & Williams (WFW), quienes asesoraron a la parte vendedora.
El cierre del negocio, permite a CTG reforzar su presencia en el sector energético español, donde, según El Economista, había estado meses intentando cerrar una adquisición de activos renovables de Brookfield (Saeta Yield) y del proyecto Hive de Acciona, «que incluía una cartera de 390 MW de capacidad eólica, que finalmente tampoco se ha vendido».
La compañía china CTG irrumpió en España en 2020, y fue incrementando su presencia en el mercado energético «con la compra de distintos activos en energía fotovoltaica y eólica, ya en marcha o en proceso de construcción», según Epe. Su entrada en la sociedad nacional ha ido acompañada de una serie de eventos.
En 2022, cerró un acuerdo con la Universidad de Salamanca, en que subvencionaría becas a estudiantes españoles para estudiar en China. Además, su CEO en Europa, Ignacio Herrero, y su vicepresidente, Tang Yuanjie, participó en Alcalá de Henares, participó en un acto presentado por la ministra de Sanidad, Carolina Darias.
A nivel europeo, CTG Corporation se intrujo en 2011, con la entrada en el capital de la eléctrica portuguesa EDP, donde hoy controla un 20,86%, según Epe. EDP compró en España a Hidrocantábrico y Viesgo, compañías centradas especialmente en Asturias y Cantabria.
Mula contaba con un acuerdo de compra de energía (PPA), firmado en 2023, para la venta de la energía generada por la planta solar a un líder energético mundial durante los próximos 10 años. La empresa había completado una operación de refinanciación con la participación de varias instituciones financieras en un sistema de financiación estructurado para proyectos de energía renovable, según Qualitas Energy.
Northleaf y Qualitas Energy, especialistas en la construcción y gestión de centrales de energía renovables, sobre todo las de origen fotovoltaico y eólico, entraron en España hace poco más de una década, con la compra de varios parques solares y eólicos para su explotación. En 2018, adquirieron su parte del activo de Mula a la empresa Cobra, que entonces era una filial de ACS.
Con la venta de la fotovoltaica Mula a la CTG, se desprendieron de su única inversión que les quedaba en España, ya que en los últimos cinco años se desprendieron de todas las demás que poseían.
«Esta exitosa desinversión nos permitirá continuar nuestras inversiones en fuentes de energía renovable en España y a nivel internacional, reforzando nuestro compromiso de impulsar el cambio hacia una economía descarbonizada. También pone de relieve nuestra dedicación a ofrecer un valor sólido y sostenible a nuestros inversores», declaró Manuel Espinosa, socio de Qualitas Energy, en el anuncio anticipado de la venta.
Qualitas Energy dijo que la transacción fue asesorada a nivel financiero por Greenhill, a nivel legal por Watson Farley & Williams, a nivel contable por E&Y, y en el área técnica por DNV.
A fines de 2014, las energías renovables de España aportaron el 56 % de la electricidad generada en el país, en su mayoría por energía eólica, sin embargo, el sector de energía solar fotovoltaico creció en los últimos tiempos.
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) español, marca un objetivo del 81% de generación eléctrica renovable para 2030.
Dependencia China
La entrada de China en Europa busca ampliarse en múltiples aspectos, desde la compra de proyectos, como Mula, hasta la participación en proveer la mayoría de sus productos.
Además, en el plan de transición energética, la Unión Europea ha tenido dificultad en ser más autónoma e independiente en la producción de tecnologías estratégicas, sobre todo en el tema de energía solar, de una u otra manera vinculada a China.
Según un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), «China es actualmente el lugar más económico para la fabricación de las tecnologías clave de energía limpia consideradas en este informe, sin tener en cuenta el apoyo financiero explícito de los gobiernos. Producir módulos solares fotovoltaicos, turbinas eólicas y tecnologías de baterías cuesta hasta un 40 % más en promedio en Estados Unidos, hasta un 45 % más en la Unión Europea y hasta un 25 % más en la India».
Esto ha hecho que China controle «más del 80% de las actividades de fabricación de paneles solares del mundo», según otro informe citado, de la AIE.
Esto incluye los elementos «desde el procesamiento de la materia prima, el silicio, en lingotes y luego en “obleas” (es decir, discos delgados), hasta la creación de celdas donde se produce la transición de energía solar a energía eléctrica, y hasta el ensamblaje de los paneles».
Para el año 2025, el control de la producción por parte de China podría alcanzar el 95%, añade.
De hecho, según estos datos, compartidos por Renewable Matter, en Europa, casi todos los paneles fotovoltaicos contienen componentes procedentes de China, donde el sector está respaldado por enormes subvenciones del régimen comunista.
A finales de enero, el Consejo Europeo de Fabricación Solar (ESMC), la asociación de fabricantes europeos de paneles fotovoltaicos, dijo que las condiciones de mercado eran insostenibles, dado los paneles solares de bajo costo producidos especialmente en China, y pidió a la Comisión Europea que adoptara medidas de emergencia para evitar quiebras y cierres de plantas de producción en Europa.
«Esta crisis requiere la acción de todos los actores involucrados», explicó Žygimantas Vaičiūnas, director de políticas de ESMC, a Renewable Matter. «La Comisión Europea y los Estados miembros deben intervenir urgentemente para compensar la caída de los precios».
Las medidas comerciales que se piden no encuentran apoyo entre los inversionistas, importadores e instaladores, porque limitar las importaciones aumentaría los precios y, con toda probabilidad, reduciría la demanda.
Según las sugerencias de Solar Power Europe, «la asociación que representa a toda la cadena de suministro, en presencia de medidas comerciales, las instalaciones podrían caer un 30% este año y reducirse a la mitad en los próximos años».
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