El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, dijo que el Gobierno español estará «apoyando y esperando» que la multinacional española Repsol y el gobierno de Estados Unidos puedan llegar a un acuerdo a fin de que la empresa siga operando en Venezuela.
La administración Trump revocó a fines de marzo los permisos y exenciones que permitían a las empresas energéticas occidentales operar en Venezuela, informó Reuters.
El presidente estadounidense busca cortar los ingresos del gobierno de Nicolás Maduro, a quien considera como una amenaza «inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos».
«Las actividades de la banda Tren de Aragua, organización criminal transnacional originaria de Venezuela y designada como Organización Terrorista Extranjera y Organización Terrorista Global Especialmente Designada, han intensificado esta amenaza», explica Trump en una Orden Ejecutiva firmada el 24 de marzo.
El texto detalla las acciones del gobierno bolivariano que considera como una amenaza tanto para Estados Unidos como para el pueblo venezolano:
«(i) El debilitamiento sistemático de las instituciones democráticas mediante la supresión de elecciones libres y justas y la consolidación ilegítima del poder por parte del régimen de Nicolás Maduro;
(ii) La mala gestión económica endémica y la corrupción pública a expensas del pueblo venezolano y su prosperidad;
(iii) La responsabilidad del régimen por la profundización de la crisis humanitaria y de salud pública en Venezuela; y
(iv) La desestabilización del hemisferio occidental a través de la migración forzada de millones de venezolanos, que impone cargas significativas a los países vecinos».
También anunció que desde el dos de abril, se podrá imponer un arancel del 25 % «a todas las mercancías importadas a Estados Unidos desde cualquier país que importe petróleo venezolano, ya sea directamente desde Venezuela o indirectamente a través de terceros».
Repsol y Reliance, con gran presencia en Estados Unidos, habían solicitado autorización para operar en Venezuela y evitar incurrir en sanciones.
Sin embargo, el presidente Donald Trump notificó el 31 de marzo a los socios de la petrolera estatal venezolana PDVSA, entre ellos la española Repsol, que sus permisos para exportar crudo y derivados de Venezuela quedaban cancelados. La empresa fue notificada por Washington que debe cerrar sus operaciones en Venezuela antes del 27 de mayo de 2025.
El ministro Cuerpo dijo a la agencia EFE que sería importante un acuerdo de Repsol con Estados Unidos para que puedan proseguir las exportaciones de la propia empresa y también para la provisión de electricidad para gran parte de la población en Venezuela.
Además, destacó «la importancia de la operativa de Repsol en Venezuela», añadiendo que espera que «pueda llegarse a una solución acordada».
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, aseguró que la presencia de la multinacional española en el país latinoamericano está ligada, fundamentalmente, al gas natural, y solo tienen una «pequeña producción de petróleo».
De hecho, casi el 85 % de su producción allí gira en torno al gas natural, que «además sostiene una parte del sistema eléctrico de todo el Occidente venezolano», dijo Imaz a EFE.
El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, también se pronunció sobre el tema, después de que fuentes cercanas al presidente estadounidense, Donald Trump, informaran que su Gobierno revocaría las licencias otorgadas a las compañías petroleras que operan en Venezuela, y dijo que siempre defenderá los intereses de la petrolera española Repsol.
«He tenido contactos con el consejero delegado (de Repsol) y estamos analizando la decisión y hablando de ella», declaró Albares en una entrevista con el canal de televisión Tele 5, citada por Reuters. «No debemos apresurarnos en este momento hasta conocer los detalles de la decisión, su significado y sus posibles efectos, así como el margen de diálogo para resolver el asunto y las diferencias o aclarar las dudas que pueda tener la administración estadounidense».
Por su parte, el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, Antonio Garamendi, declaró este martes, desde Lisboa, que «hay que actuar desde Europa» para responder a la política comercial de EE. UU., tanto en lo que respecta a los aranceles como en el caso de Repsol en Venezuela.
«Yo creo que en España y en este caso en las empresas españolas, siempre vamos a apostar por el multilateralismo, por lo que es una economía abierta, una economía global, que es en lo que venimos trabajando toda la vida», declaró Garamendia a EFE.
Los empresarios europeos están trabajando, planteando su opinión, e insistió en que no es solo un planteamiento de España, sino de Europa. «Vamos a trabajar en este caso con la Comisión, con la Unión Europea, para dar una posición conjunta, yo creo que tiene que ser así», indicó.
En otro aspecto, el veto de Trump a Repsol en Venezuela también podría dificultar la recuperación de 586 millones de euros de deuda, según Cinco Días. Repsol otorgó en 2016 un crédito de 1 110 millones de euros a PDVSA y el Gobierno de Venezuela se comprometió a devolverlo mediante la entrega de crudo a través de la ‘joint venture’ Petroquiriquire.
Otras empresas afectadas
Además de Repsol, entre las compañías afectadas están la estadounidense Global Oil Terminals, la italiana Eni, la francesa Maurel & Prom y la india Reliance Industries, que habían recibido permisos, durante la Administración del demócrata Joe Biden, pese a las sanciones contra el chavismo.
Global Oil Terminals, de Sargeant, debía finalizar las transacciones financieras con PDVSA antes del 2 de abril y pagar cualquier deuda restante por las compras de petróleo asfáltico, dijo Banca y Negocios, añadiendo que Wall Street Journal informó el viernes por la noche que la compañía recibió la orden de abandonar Venezuela, a través de una comunicación del Departamento del Tesoro.
En cuanto a Chevron, la administración Trump le dio recientemente un plazo hasta el 27 de mayo para concluir sus operaciones con Venezuela.
Aranceles
El presidente de Estados Unidos también anunció un arancel del 25 % a partir del 2 de abril a países que compren petróleo a Venezuela. Algo que también puede afectar a las operaciones e importaciones de Repsol.
Garamendi calificó los aranceles de parte de Estados Unidos como una «noticia francamente negativa» para Europa y España y destacó que las inversiones españolas son cercanas a más de 80 000 millones de euros y hay cerca de «800 empresas españolas de forma permanente instaladas en Estados Unidos»
«Yo creo que aquí hay que ver el encaje europeo», declaró el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales a EFE. «Es muy importante» plantear que Estados Unidos es «un país amigo».
«Prácticamente, exportamos [a EE. UU.] un 4,5 % de lo que es la internacionalización de las empresas españolas. Pero nos afecta muy especialmente en que nos va también a comprimir el mercado a nivel europeo. Todo lo que afecte a Alemania, todo lo que afecte a Francia nos va a influir», dijo Garamendi al inicio del III Foro La Toja Lisboa donde participa en una ponencia.
Por su parte, un portavoz de la Moncloa dijo el lunes que si esos aranceles afectan directamente a los sectores productivos del país, y también a los europeos, como ya ha sucedido en el caso del acero y el aluminio, Europa, lógicamente, se defenderá.
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