En total 14 personas de un red de la mafia rusa fueron detenidas en Madrid, Málaga, Marbella, Torremolinos, Coín, Ayamonte y Lisboa mientras prestaban servicios de blanqueo de capitales de varios millones de euros mensuales a organizaciones criminales internacionales, comunicó el Ministerio del Interior español el 19 de febrero.
Los tres miembros de mayor nivel de la organización, ingresaron en prisión provisional por orden del Juzgado de Instrucción nº 46 de Madrid y no se descartan futuras encarcelaciones.
Las detenciones, en su mayoría de ciudadanos rusos, se realizaron tras 9 registros domiciliarios en una operación transfronteriza dirigida por las autoridades españolas que contó con el apoyo de la Europol, y la participaron las fuerzas de seguridad de Portugal, informó además la Europol.
En los operativos se incautaron más de un millón de euros en efectivo y criptomonedas, añadió.
«Los sospechosos operaban principalmente en España, utilizaban el método Hawala para mover el dinero procedente principalmente del tráfico de drogas y blanqueaban los fondos recaudados apoyándose en sus propias redes empresariales», indicó la Europol.
Los detenidos prestaban «servicios de blanqueo de capitales de varios millones de euros mensuales» a clientes que pertenecían a las principales organizaciones criminales que actúan en España, incluyendo los cárteles serbios y albaneses, la mocromafia, la mafia armenia y las organizaciones ucranianas, colombianas y chinas, dijo el Ministerio del Interior en su comunicado de prensa, añadiendo que “cobraban entre un dos y un tres por ciento del dinero blanqueado”.
En España el grupo se distribuyó a través de «oficinas o sedes» que operaban en las distintas ciudades. Cada una de estas oficinas de la red mafiosa era gestionada por un «cajero», que diariamente hacía entregas y recepciones de dinero, en ocasiones cercanas a los 300.000 euros.
Además, destaca que cada cajero disponía de una caja fuerte de seguridad y una contadora de dinero, la que guardaban dentro de un armario insonorizado, «para evitar el ruido característico que emite al contar billetes».
La investigación comenzó en 2023, dice el comunicado, cuando los investigadores detectaron que varios integrantes del crimen organizado ruso se encontraban en distintas zonas del territorio nacional, recogiendo y entregando dinero en efectivo en modo ilegal en interacción con personas de distintas nacionalidades. Esto originó la investigación dirigida por el Juzgado de Instrucción 46 de Madrid.
En la investigación se encontró que las actividades de la organización criminal se extendían a varios paíse, incluyendo Países Bajos, Estonia, Lituania o Italia.
Al mover sus capitales por todo el mundo, la organización eludía el control de capitales evitando acumular grandes cantidades de efectivo en sus viviendas en España, que en muchas ocasiones eran intervenidas por la acción policial, indica el comunicado.
El Ministerio del Interior destacó «el modus operandi de alta profesionalidad, con una sofisticación nunca vista antes», de la red rusa, que se comportaba como «una auténtica multinacional del blanqueo de capitales».
Cada cajero tenía un protocolo de actuación para hacerse cargo de la ciudad, y cada vez que realizaban una transacción de dinero, emitía un recibo para los jefes de la organización. En caso de infringir el protocolo se aplicaban multas.
Como medidas de seguridad, el comunicado indica que los miembros de la organización cambiaban de casa y de coche, cada pocos meses, y recurrían a algunas propiedades solo para hacer negocios También los cajeros cambiaban de ciudad cada cierto tiempo.
«Todos los miembros contaban con móviles encriptados que funcionaban en red y se bloqueaban de manera simultánea si uno de sus integrantes resultaba detenido por la Policía».
Los investigadores revelaron un conflicto que tuvo la red rusa cuando una organización de la mafia armenia intentó robar más de medio millón de euros de uno de los cajeros de la organización rusa, lo que fue «frustrado por sus medidas de seguridad». Tras el conflicto, se organizó una reunión en España a la que acudieron líderes criminales de Rusia y Armenia.
Intereses en Cuba: energía a cambio de oro
Los sospechosos se dedicaban también a otros negocios, dice la fuente del Ministerio del Interior. Ellos pretendían entrar era la instalación de células fotovoltaicas en Cuba.
Los sospechosos pretendían dotar de energía a la isla, a cambio de lo cual el gobierno cubano entregaría grandes cantidades de minerales, como níquel y oro.
Los investigadores encontraron que se llegaron a contactar con miembros de la administración cubana para concretar dicho negocio.
La red también se dedicaba a acelerar trámites administrativos en España para sus clientes, como el permiso de residencia, que en muchas ocasiones acababa aduciendo asilo por la guerra de Ucrania
El Ministerio del Interior informó previamente sobre otras dos organizaciones rusas de alcance internacional que se desarticularon en España en 2024.
En mayo de 2024, se desarticuló una amplia red criminal donde los rusos actuaban con ucranianos en España y en todo el territorio europeo robando vehículos de gama alta para su posterior venta. Los criminales presionaban en especial a las mujeres de bajos recursos que salían de Ucrania, para delinquir.
El abril del mismo año, en el marco de una investigación internacional, se desarticuló una organización que estafó más de 645 millones de euros con falsas inversiones en plantas de cannabis de uso medicinal. Los máximos responsables eran ciudadanos rusos que actuaban bajo identidades falsas.
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