Un conjunto de 16 huellas de las patas anteriores y posteriores de osos de las cavernas que habitaron la Cueva Honseca en Velilla del Río Carión (Palencia) son el objeto de estudio de una investigación pionera sobre estos vestigios que dejaron esos úrsidos que habitaron la Península Ibérica durante el Pleistoceno superior y hasta su extinción (129.000-28.000 años antes del presente).
Elaborado por científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh), este estudio firmado por Jesús Rodríguez, Alfonso Benito, Adrián Martínez y Ana Mateos es la portada de la revista científica Ichnos y es el segundo caso a nivel mundial en el que se estudian detalladamente huellas de esta especie, ha informado este lunes en un comunicado el Cenieh.
El conjunto de huellas fue descubierto por miembros de la Asociación Espeleológica de Velilla del Río Carrión, quienes también han proporcionado apoyo logístico en este estudio.
Las huellas de osos no son infrecuentes en los sedimentos blandos de las cuevas de la Península Ibérica y muchos espeleólogos están familiarizados con su presencia, sin embargo, hasta ahora estos rastros fósiles no habían sido objeto de una investigación sistemática.
De hecho, «hasta la fecha solo se había realizado un estudio de este tipo en la cueva de Urşilor, en Rumanía”, señala la investigadora Ana Mateos.
Modelo tridimensional
Para llevar a cabo este estudio, que ha sido financiado por el Ayuntamiento de Velilla del Río Carrión, los investigadores han llevado a cabo la creación de un modelo tridimensional de las huellas mediante la combinación de dos técnicas diferentes: escaneo láser y fotogrametría, realizado en el Laboratorio de Cartografía digital y Análisis 3D del Cenieh.
Como explica Adrián Martinez, técnico de este laboratorio, realizaron un escaneado de la superficie con huellas y de su entorno inmediato con un escáner láser que crea una nube tridimensional de millones de puntos y lo combinaron después con un modelo obtenido por fotogrametría.
Este modelo se ha utilizado así para tomar diferentes medidas en las huellas y poder compararlas con las de otras cuevas de Europa, como la cueva rumana de Urşilor.
«Además, el procesado del modelo nos ha permitido generar imágenes que resaltan la forma de cada una de las huellas individuales», ha añadido el investigador Alfonso Benito.
Ursichnus europaeus
Las huellas fósiles no se nombran igual que la especie que se cree que las produjo, sino que se les asigna un nombre en latín específico de cada tipo de huella (o icnotaxón) en función de su forma.
Los análisis realizados sobre el modelo 3D permiten determinar que las huellas de Honseca son similares a las descritas en la cueva de Urşilor y, por tanto, deben asignarse al mismo icnotaxon, denominado Ursichnus europaeus.
La forma de las impresiones de los dedos y la longitud de las impresiones dejadas por las garras, tanto en Urşilor como en Honseca, apuntan a que en ambos casos pertenecen a osos de las cavernas, una especie que se extinguió hace unos 28.000 años, y no a osos pardos.
«Lamentablemente, algunas de las huellas fueron destruidas por las pisadas de aficionados que visitaron el interior de la cueva sin ningún tipo de cuidado antes de que los científicos tuviéramos noticia de su existencia, por lo que uno de los fines de este tipo de estudios es la puesta en valor de estos fósiles y la promoción de su preservación», ha apostillado Jesús Rodríguez, autor principal de este trabajo.
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