FRÁNCFORT— La tarde del 9 de febrero, la compañía neoyorquina Shen Yun Performing Arts ofreció su sexta y última presentación en Fráncfort del Meno. Las entradas estaban agotadas y algunos intentaron su suerte con un cartel que decía «Se buscan entradas».
Muchos espectadores ya manifestaron que volverán el próximo año cuando actúe Shen Yun, la compañía de danza clásica china más importante del mundo. Uno de ellos es el eurodiputado Michael Gahler, quien ya había presenciado Shen Yun anteriormente.
«Como cada año, fue un espectáculo muy diverso y colorido que representó toda la riqueza de las culturas china y minoritarias. Fue muy impresionante, incluyendo el aspecto especial que destaca la persecución política que desafortunadamente ocurre en China, presentado en una dosis apropiada para el público, diría yo», expresó Gahler.
El eurodiputado celebró no solo la diversidad cultural del programa, sino también que los artistas no eviten abordar las violaciones de derechos humanos cometidas por el Partido Comunista Chino.
«Es importante cultivar esta diversidad y no intentar estandarizarla, como pretenden hacer los dirigentes comunistas en muchos ámbitos, especialmente en la cultura», afirmó.
En muchas culturas, la pregunta sobre el origen del ser humano se considera de inspiración divina. Y este aspecto también se presenta maravillosamente en Shen Yun, reflexionó.
«En muchas religiones […] existen principios básicos fundamentales: que las personas deben respetarse mutuamente, que hay que decir la verdad y no mentir, y por supuesto, la indulgencia cuando la gente comete errores», señaló Gahler. «Las personas son imperfectas y también debemos ser capaces de reconocer nuestros errores y perdonar a los demás».
Todos los artistas de Shen Yun practican Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, un método de cultivación que enseña los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. No obstante, ha sido brutalmente perseguido en China desde 1999, y algunos de los artistas han experimentado la persecución en primera persona.
Gahler lamenta que el grupo sufra ataques constantes. Señala que se trata de una práctica pacífica que era «permitida e incluso apoyada en China hasta 1999». De hecho, la práctica se volvió tan popular que los recuentos oficiales estimaban que uno de cada 13 chinos la practicaba a mediados de la década de 1990.
«Y cuando aparentemente hubo demasiados practicantes, los gobernantes comunistas se asustaron y desde entonces han sido perseguidos, de forma similar a los uigures, los tibetanos y los activistas de derechos civiles en Hong Kong», añadió Gahler.
Por ello, aconseja al público y a los medios de comunicación que cuestionen la cobertura sobre Shen Yun que sigue la línea del partido.
Gahler expresó buenos deseos para los artistas de Shen Yun: «Les deseo que sigan llenando los teatros, que sigan expresando su diversidad cultural como lo han hecho hoy… Les deseo lo mejor y hasta el año que viene».
«Hermoso, maravilloso, encantador»
Heidi Rath-Detterbeck, abogada, también asistió a la última representación en Fráncfort del Meno, junto a su esposo Steffen Detterbeck, profesor de Derecho.
«Hermoso, maravilloso, encantador», expresó Rath-Detterbeck.
Quedó impresionada por la técnica de baile, la coreografía, la tecnología especial del escenario y el colorido de los trajes.
«Me interesan los eventos culturales y tengo una conexión con la cultura china porque tengo un maestro espiritual chino. Siempre que hay algo así, tengo que estar presente», comentó Rath-Detterbeck.
Rath-Detterbeck considera que la cultura siempre es importante.
«Es importante para el alma, para la alegría, para la paz, para la armonía, para todo. Para el desarrollo, la personalidad, la comunidad, todo. Es fundamental. Para la crianza, la educación, todo», afirmó.
También elogió a los maestros de ceremonias, quienes presentaron las distintas historias de baile de forma bilingüe —en alemán y chino— y describieron las viñetas que se representarían.
«Sabías de antemano lo que iba a suceder. Pero cuando observabas el escenario con atención, podías entenderlo directamente, tanto por la música como, sobre todo, por el movimiento», explicó Rath-Detterbeck.
La historia del Rey Mono también le pareció encantadora. Como había leído la novela clásica china «Viaje al Oeste», disfrutó aún más de la representación.
Shen Yun le llegó al corazón, dijo Rath-Detterbeck, tanto en general como especialmente a través de una historia de amor y una danza basada en un relato sobre la sustracción de órganos de practicantes de Falun Dafa por parte del Partido Comunista Chino.
«Me alegra que en estos tiempos se mantenga y transmita esta cultura de la danza y el diseño. También me conmovió cuando los dos presentadores mencionaron que esta cultura no puede presentarse en China. No lo sabía», comentó.
Y añadió: «Pensaba que Shen Yun era un invitado habitual en China, por la danza china, y los artistas. Esto es realmente muy, muy triste».
Reportaje de NTD y Susanne Ausic.
The Epoch Times considera a Shen Yun Performing Arts como el evento cultural más importante de nuestro tiempo y ha cubierto los cometarios del público desde la creación de la compañía en 2006.
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