La naturaleza del régimen ruso y las debilidades de Occidente

Por Germain de Lupiac
25 de marzo de 2025 15:21 Actualizado: 25 de marzo de 2025 15:21

El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó en su discurso a la nación el 5 de marzo que «la amenaza rusa está ahí y nos afecta», tres años después del inicio de la ofensiva rusa en Ucrania en febrero de 2022. El mandatario denunció la «lógica de escalada inaceptable» de Rusia en Ucrania y aseguró que Francia continuará ayudando a Kiev con la misma «intensidad y durante tanto tiempo» como sea necesario.

Rusia calificó el discurso de Macron como «desconectado de la realidad», argumentando que el presidente francés «hace declaraciones todos los días que contradicen sus propias afirmaciones anteriores», según señaló la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova.

Más allá de la propaganda que busca explotar las debilidades de Occidente, el régimen ruso ha logrado en gran medida hacer olvidar su naturaleza dictatorial, silenciando y asesinando voces disidentes, prohibiendo la libertad de expresión y aliándose con los regímenes totalitarios más poderosos del mundo.

En esta «guerra de palabras», los valores democráticos representan la mayor amenaza para estos regímenes autoritarios, siempre que sean defendidos. La libertad de expresión, la autodeterminación de los pueblos, la separación de poderes y el pluralismo político pueden promoverse como un antídoto contra los totalitarismos y su propaganda.

«Rusia ha jugado con nuestras divisiones y con una falla importante en nuestra democracia, que es la falta de pluralismo en los medios convencionales», explicó el editorialista Patrick Edery a Epoch Times. «Es decir, hay temas prohibidos, sobre los que no se permite debatir con una opinión contraria, como la inmigración, el declive de Francia, etc.», agregó. Esto alimenta un discurso antigubernamental que luego es explotado por regímenes autoritarios para desestabilizar a Occidente.

Más allá de la amenaza rusa en las fronteras de Francia, la primera amenaza podría estar en el interior del país, como afirmó el vicepresidente estadounidense J.D. Vance en Múnich en febrero, refiriéndose a aquellos factores que ponen en duda los valores fundamentales de las naciones libres.

Cómo Rusia quiere desestabilizar Francia

En el informe anual de la delegación parlamentaria de inteligencia publicado en noviembre de 2023, senadores y diputados señalaron una intensificación de las injerencias rusas en Francia.

Respecto a los métodos utilizados, observaron que Rusia sigue empleando la difusión de noticias falsas como una herramienta de desestabilización, con tácticas de presión que se han intensificado desde febrero de 2022, cuando comenzó la guerra en Ucrania.

«El estallido de la guerra en Ucrania forma parte de la estrategia global de Rusia, una estrategia que incluye todas las herramientas de desestabilización de las democracias: tecnológicas, humanas y financieras», analiza el geopolítico Gérard Vespierre para Epoch Times. «Es un continuo metódico de la estrategia del KGB, pero adaptado al siglo XXI», añade.

Según un informe de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) publicado en febrero de 2024, las operaciones de injerencia rusas buscan «amplificar las divisiones y fracturas internas de la sociedad francesa en todos los ámbitos, e incluso apoyar abiertamente los intereses de Rusia, denunciando la política exterior de Francia, de Estados Unidos o de la OTAN».

En el punto de mira están el apoyo occidental a Ucrania y los valores democráticos que defiende Occidente, los cuales el régimen autoritario ruso, al igual que su aliado chino, percibe como una amenaza para su poder y su control autocrático sobre su propia población.

El régimen de Putin reprime la libertad de expresión en Rusia

En junio de 2024, Rusia anunció el bloqueo del acceso a 81 medios de comunicación europeos en su territorio, como «represalia» por la decisión de la Unión Europea de prohibir cuatro medios estatales rusos. Entre los medios incluidos en la lista publicada por el Ministerio ruso figuraban el alemán Der Spiegel, los españoles El Mundo y El País, la televisión italiana RAI, así como medios franceses como los diarios Le Monde y Libération, y los canales LCI y CNews.

Por su parte, la Unión Europea había prohibido la difusión en Europa de varios medios rusos o prorrusos, incluyendo Russia Today, acusando a Moscú de utilizarlos para «propagar su propaganda y llevar a cabo campañas de desinformación».

En febrero de 2025, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó a Rusia por la represión de voces disidentes sobre el conflicto, víctimas de sanciones de «gravedad excepcional y desproporcionada».

De hecho, la Rusia de Vladimir Putin tiene más presos políticos que en los últimos años de la URSS, afirmó en septiembre de 2024 el disidente ruso Vladímir Kara-Murzá ante el Consejo de Europa.

«Hay más de 1.300 presos políticos conocidos en la Rusia de Putin, muchos más que en los últimos años de toda la Unión Soviética», aseguró el opositor, quien pasó más de dos años en prisión y fue condenado a 25 años de cárcel por «traición», tras criticar la invasión de Ucrania.

Bajo una nueva legislación rusa, muchas personas han sido condenadas «por expresar opiniones críticas» sobre la acción militar en Ucrania o por difundir información que «se aparta de los informes oficiales», según el TEDH.

El tribunal también señaló que medios como Novaïa Gazeta, cuyo redactor en jefe, Dmitri Murátov, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 2021, y el canal Dojd TV fueron cerrados por sus reportajes sobre la guerra.

Con esta presión sobre los medios y los ciudadanos, el pueblo ruso no tiene acceso a información veraz sobre la guerra entre Ucrania y Rusia, ni sobre las relaciones del Kremlin con regímenes autoritarios en el mundo. Los rusos viven bajo una narrativa diseñada por el Kremlin para mantenerse en el poder, repetida incesantemente por la mayoría de los medios, sin posibilidad de acceder a otras perspectivas sin riesgo de ser encarcelados o perseguidos.

La preocupante cooperación entre China, Rusia, Irán y Corea del Norte

En segundo plano, China está forjando una alianza con regímenes autoritarios en contra de las democracias. Este nuevo eje se ha convertido en una amenaza cada vez mayor para los países democráticos en distintos ámbitos, advirtieron diversos expertos durante el foro sobre seguridad internacional celebrado en noviembre de 2023 en Halifax, Canadá.

«Nuestros adversarios están colaborando contra nosotros en Ucrania, Israel, Europa y el Pacífico», señaló Josh Rogin, columnista de The Washington Post, durante una mesa redonda sobre las consecuencias de una posible victoria rusa en Ucrania para el grupo CRINK (China, Rusia, Irán y Corea del Norte).

China colabora con Rusia en el apoyo diplomático a Hamás, al tiempo que el régimen comunista chino ayuda a Rusia e Irán a evadir las sanciones occidentales y continuar con sus acciones agresivas. Al mismo tiempo, Irán suministra armas a Rusia y a Hamás en Gaza, mientras que Corea del Norte exporta armas a Rusia para que sean utilizadas en la guerra contra Ucrania, detalló Rogin.

El incremento de la cooperación militar entre China, Rusia, Irán y Corea del Norte es «uno de los patrones estratégicos más preocupantes», advirtió también el Servicio de Inteligencia suizo en octubre de 2024.

Según el informe anual del Servicio de Inteligencia de la Confederación (SRC), estos países ahora colaboran más estrechamente en el ámbito militar. Motivados por su intención de reducir la influencia de Occidente, «estos regímenes luchan contra los principios de la democracia liberal», concluye el informe del SRC.

La debilidad de las democracias frente a los regímenes autoritarios

«Se sienten amenazados por la democracia, es algo ontológico. Tienen una necesidad vital de demostrar que es inferior a su sistema de gobierno», analiza Paul Charon, director del área de Inteligencia, Anticipación y Estrategias de Influencia del IRSEM, refiriéndose a los regímenes autoritarios comunistas.

La fortaleza de las democracias no reside en utilizar los mismos métodos políticos que las dictaduras. El antídoto frente a los regímenes totalitarios son los valores fundamentales de la democracia: el respeto a las libertades individuales – como la libertad de expresión y de prensa, la libre circulación de personas y la libertad de conciencia –, la separación de poderes, la autodeterminación de los pueblos, que implica la soberanía y la protección de las fronteras, y el pluralismo político.

Para alertar sobre el peligro que se cierne sobre Europa Occidental, el vicepresidente estadounidense J.D. Vance advirtió, durante su discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich el 14 de febrero, que la libertad de expresión está en retroceso en las democracias europeas.

«La amenaza que más me preocupa en Europa no es ni Rusia, ni China, ni ningún otro actor externo. Lo que me inquieta es la amenaza interna. Es el retroceso de Europa en relación con algunos de sus valores más fundamentales, los valores que comparte con Estados Unidos», explicó Vance. «Permitir que nuestros ciudadanos expresen su opinión hará que las democracias sean aún más fuertes», afirmó.

«Vance ha observado y denunciado una deriva burocrática y antidemocrática en Europa», comentó el periodista franco-estadounidense Gérald Olivier para Epoch Times. «La Unión Europea está siendo infiltrada por una forma de progresismo cada vez más antidemocrático: la libertad de expresión se restringe a diario, se anulan elecciones cuando los resultados no convienen, y los movimientos populistas son sistemáticamente tachados de ‘fascistas’», declaró, señalando que Estados Unidos percibe una Europa debilitada por una ideología ‘woke’, en contraposición a los valores democráticos tradicionales que ambos continentes compartían.

Un análisis similar plantea el filósofo Jean-Loup Bonnamy. «Occidente debe llevar a cabo una recuperación intelectual y moral indispensable», expresó en Epoch Times, explicando que la reforma intelectual y moral que Francia necesitó a finales del siglo XIX, tras la derrota de 1871 frente a Prusia, consistió en superar sus propias debilidades. Destaca la necesidad de «reconectar con la autoridad, ejercerla sin titubeos y reivindicar con orgullo nuestra identidad, nuestra historia y nuestra cultura». Sin embargo, según él, estos valores están siendo cuestionados por ciertas ideologías contemporáneas, como el neoantirracismo, el decolonialismo y, en general, el wokismo.

Artículo publicado originalmente en The Epoch Times Francia con el título «La nature du régime russe et les faiblesses de l’Occident»

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de The Epoch Times

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