Más de 5,5 millones de solicitantes de protección internacional y desplazados en el Sahel central, África, están buscando una alternativa para sus vidas. Muchos de ellos buscan migrar hacia Europa, y España está entre los países de primera fila para la entrada de migrantes provenientes de África.
Chad, Niger, Mauritania, Mali y Burkina Faso comparten un territorio africano que hoy cuenta con 2.094.000 solicitantes de refugio de países vecinos y más de 3.169.000 personas desplazadas en su interior, según los datos más recientes compartidos por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
España recibió más de 63.000 inmigrantes irregulares en 2024, en su mayoría provenientes de África o que se embarcaron desde África. El país otorgó más estatutos de asilo o protección subsidiaria a los ciudadanos de Mali, que a otros extranjeros en el mismo año.

Aspirantes del Sahel
Para el 2 de marzo de 2025, Chad lideraba con 1.333.369 solicitantes de refugio, según la ACNUR.
Más de 700.000 eran nuevos refugiados de Sudán, el 88 % son mujeres y niños, bajo «protección y asistencia en los emplazamientos fronterizos y los asentamientos de refugiados», dice el informe de enero.
Los migrantes, provenientes de Sudán, se movilizan en consonancia a los conflictos armados en el país. De hecho, en 22 meses, más de 12 millones de personas han sido desplazadas por el conflicto de Sudán según ACNUR, y más de tres millones han huido a países vecinos, incluido Chad.
Algo similar sucede con los migrantes de Mali que llegan a Mauritania, en particular a la región fronteriza sudoriental de Hodh Chargui, donde se encuentra el campo de refugiados de Mbera.
ACNUR atribuye los desplazamientos de Mali a situaciones de inseguridad por violencia entre las comunidades o por conflictos armados y solo en un 2% a las inundaciones.
El 31 de enero, Níger, registraba 421.753 solicitantes de refugio, que también están a la espera de una situación mejor; Mauritania, 162.303; Mali, 135.851 y Burkina Faso, 41.377.
Burkina Faso además lidera con 2.062.534 de desplazados internamente.

Gobierno español considera la inmigración como un «fenómeno necesario» para la sociedad
Las cifras de entradas de inmigrantes irregulares a España registradas por ACNUR y el Ministerio del Interior indican que la migración, especialmente desde África, aumentó en 2005, llegando a 40.000 entradas en total , para luego descender a poco más de 3.000 en 2013.
Las actuaciones del Gobierno en materia de extranjería e inmigración, en particular entre 2001 y 2004 se enmarcaron por el cumplimiento de las líneas fijadas en el Programa GRECO, que veía «un diseño global y coordinado de la inmigración como fenómeno deseable para España en el marco de la Unión Europea».
En ese entonces, las autoridades españolas y la UE consideraron que «es previsible que continúe el flujo migratorio existente, principalmente en la cuenca mediterránea, y que la necesidad de trabajadores en algunos sectores de actividad se incremente en los próximos años».
«Es imprescindible abordar la inmigración desde una perspectiva global que permita planificar el tratamiento de este fenómeno, como necesario y positivo para la sociedad española, en el marco de nuestra pertenencia a la Unión Europea y los compromisos adquiridos por nuestro país en este contexto», sostenía el programa, cuya dotación presupuestaria en 2003, superó los 261 millones de euros.
El gobierno estableció en esos momentos «mecanismos de colaboración con países de procedencia y tránsito de los inmigrantes», y negoció la firma de «nuevos acuerdos sobre inmigración», incluyendo con países como Mauritania.
Posteriormente, en 2007, cuando las cifras descendieron. España informó que realizó acuerdos con 10 países africanos: Marruecos, Argelia, Mauritania, Senegal, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Mali, Cabo Verde, Ghana y Gambia e indicó la puesta en marcha de las operaciones de FRONTEX en el Atlántico y el Mediterráneo.
En 2008, el gobierno destacó que las repatriaciones se redujeron debido al descenso en el número de entradas. Entre el 2010 y 2012 el Ministerio de Interior señaló que logró detener las embarcaciones de las principales vías de acceso al país.
En 2008, se repatrió a inmigrantes ilegales de 29 nacionalidades frente a las 22 nacionalidades registradas en 2007. Especialmente significativo ha sido el aumento de las repatriaciones
de inmigrantes ilegales de Nigeria, Mali, Mauritania y Guinea Conakry. Otros descensos importantes han sido de inmigrantes ilegales de nacionalidad marroquí y senegalesa.

España «el primer puerto de entrada para migrantes del norte de África»
España registró una nueva alza de entradas de inmigrantes irregulares desde el año 2015 hasta alcanzar a más de 60.000 entradas de inmigrantes irregulares en 2018.
La ONU entonces dijo que España se había convertido en «el primer puerto de entrada para migrantes del norte de África».
En los últimos siete años, el país recibió cerca de 300.000 de inmigrantes irregulares, en su mayoría a través de embarcaciones llegadas a Canarias, Baleares y la península.
En el mismo período se registraron poco más de 69.000 solicitudes de protección internacional de países africanos, según los datos anuales de Asilo en Cifras del Ministerio del Interior y datos de ACNUR.
El nuevo sistema migratorio de España incluye otorgar a los solicitantes extranjeros una protección internacional, que comprende tanto el derecho de asilo, que pocos inmigrantes solicitan o obtienen, y la protección subsidiaria, que se concede a los que no son refugiados, pero se encuentran en determinadas situaciones que el gobierno considera de riesgo, por lo que no pueden regresar a su país de origen, dice el Ministerio del Interior de España en la web de la Oficina de Asilo y Refugio.
El derecho de asilo y de la protección subsidiaria de España vienen regulados por el artículo 23.1 de la Ley 12/2009, del 30 de octubre, una ley que designa a la Oficina de Asilo y Refugio, dependiente del Ministerio del Interior, «para la tramitación de las solicitudes de protección internacional», dice la página web de Servicios al ciudadano de la Oficina de Asilo y Refugio, añade el gobierno.
Por su parte ACNUR, contempla el principio de «no devolución».
«Es un derecho importante que tienen los refugiados, los solicitantes de asilo y otros que temen por su vida y su libertad. Estas personas tienen el derecho a no ser devueltas de ninguna forma, de sus países de acogida a sus países de origen o a ningún otro país, en dónde se encuentren en serio peligro. Este derecho, llamado el – principio de no devolución-, se encuentra en la Convención Sobre el Estatuto de los Refugiados y en otros tratados de derechos humanos. También, forma parte de la costumbre internacional en la materia, de tal manera, que debe ser garantizado por todos los países», dice ACNUR.

Ayudas de tres millones de euros dan solución a 4.000 refugiados
La mayoría de los recién llegados a Mauritania optan por establecerse en las aldeas existentes, «lo que obliga al ACNUR y a sus socios a ampliar la respuesta fuera de los campamentos para apoyar tanto a los refugiados como a las comunidades de acogida, al tiempo que mantienen las actividades en el campamento de Mbera», dijo la agencia.
La ACNUR dice que están buscando dónde reubicar a los refugiados y repatriados.
En cambio en Chad, «La necesidad más urgente sigue siendo reubicar a los refugiados de la frontera a emplazamientos consolidados de refugiados y garantizar el acceso a servicios de protección, agua, refugio, alimentos, artículos no alimentarios, salud y educación».
La Unión Europea financia a ACNUR y las ONG «en una amplia gama de intervenciones que van desde el acceso a los servicios básicos hasta soluciones de resiliencia para las poblaciones y la creación de oportunidades económicas a largo plazo».
En un ejemplo, citados por la agencia, con tres millones de euros otorgados en 2024, destinados a los valles de Farchana, Kokorguine y Bredjing, en la provincia de Ouadda, se pudo «proporcionar apoyo directo a más de 4.000 agricultores activos, de los cuales el 72 % son mujeres, proporcionándoles superficies acondicionadas y una producción agrícola adicional», informó ACNUR.
Actualmente la cifra del Sahel supera los 2 millones que buscan refugio en otros países y más de 3 millones en el interior de sus propios territorios. A lo largo del tiempo las cifras se mantienen altas y los continuos conflictos armados y de violencia, poco abordados en sus orígenes, siguen desplazando millones de un lado a otro.
«Vivir en un campamento fue difícil al principio», explicó Achta quien logró un cambio hacia una actividad agrícola gracias a la ayuda humanitaria.
Achta ahora vive con las comunidades locales, según ACNUR. «Incluso tenemos los medios para pagar los gastos escolares de nuestros hijos y su atención médica», añadió.
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