Mientras que Vladimir Putin y Donald Trump acordaban el 18 de marzo un alto el fuego progresivo en Ucrania, en el Viejo Continente, los países europeos se preparaban para la guerra. Sus anuncios tienen como objetivo influir en las negociaciones y preparar concretamente su participación en el proceso de paz, con el riesgo de desestabilizar los acuerdos en curso.
Lo que se revela en juego, es un presupuesto de 800.000 millones de euros de la UE, el lucrativo mercado de la reconstrucción de Ucrania y la reactivación de una economía moribunda al borde de la recesión.
«Si Europa quiere evitar la guerra, debe prepararse para ella», resumió Ursula von der Leyen durante la presentación del plan «Rearmar Europa», el 19 de marzo.
En Francia, se anunció el envío de un manual de supervivencia a los franceses, en el que se explica cómo prepararse para un conflicto armado o una crisis en suelo francés. El jefe de Estado, Emmanuel Macron, se defendió hace unos días de jugar con los miedos, tras su anuncio a la nación.
En Alemania, el nuevo canciller, Friedrich Merz, habló de una «Rusia agresiva» y de que los países europeos deben «volverse más fuertes» para «garantizar su propia seguridad».

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchéz, dijo el 20 de marzo, que apoyará «la propuesta del gobierno finlandés (…), que defiende la necesidad de que Europa de un paso al frente a la hora de liderar o participar en las negociaciones de paz que se están produciendo ahora mismo entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania. Europa tiene que estar en la mesa».
«Inevitablemente, necesitamos un equipo de negociación y también un representante, o una representante, que hable en nombre de todos los europeos y por supuesto voy a apoyar esta propuesta del gobierno finlandés».
Sánchez emitió las declaraciones a su llegada a la sesión de trabajo del Consejo Europeo, que se celebra este jueves en Bruselas.
Respecto al «rearme», un término planteado Libro Blanco sobre la Defensa de la Unión Europea, dijo que «creo que tenemos que hablar de otra manera y dirigirnos a los ciudadanos de otra manera cuando hablamos de la necesidad de mejorar la seguridad y las capacidades de defensa europeas».
El Libro Blanco sobre la Defensa de la Unión Europea fue presentado este miércoles por la Comisión Europea. Los líderes de los Veintisiete deberán adoptarlo formalmente en la cumbre que tienen previsto celebrar en junio en la capital belga.

Sánchez destacó además que «a nivel europeo estamos apoyando todo tipo de sanciones y todo tipo de acciones, que de alguna manera sirvan para que se consolide un alto al fuego que derive a una paz duradera», mientras que a nivel unilateral, a Ucrania, «estamos apoyando para que tengan más capacidades militares para que puedan defenderse de Putin».
A la vez, elogió de manera notable y reiterada, la presencia del líder de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, en la reunión del Consejo el 20 de marzo, y manifestó su postura de que «desde Europa demos también una señal inequívoca de nuestro compromiso en la defensa del orden multilateral».
En la postura de Inglaterra, Keir Starmer aseguró el envío de tropas británicas a Ucrania, dispuestas a garantizar la paz después de firmar a principios de marzo una ayuda de 2.740 millones de euros, para apoyar las capacidades de defensa ucranianas.
Mientras que Italia sigue siendo prudente y prefiere seguir los acuerdos de negociación en curso entre Rusia y Estados Unidos, ya que Trump está logrando lo que Europa no pudo hacer desde 2022.

Trump y Putin acuerdan una tregua progresiva en Ucrania
Poco después de que terminara la tan esperada llamada entre los dos jefes de Estado, los líderes estadounidense y ruso acordaron iniciar negociaciones, que deben celebrarse en Oriente Medio, sobre el cese gradual de las hostilidades iniciadas en febrero de 2022 por la invasión rusa, según un comunicado de la Casa Blanca.
Moscú ha aceptado detener los ataques a las infraestructuras energéticas de Ucrania durante 30 días. Ucrania ya había aceptado la idea de un alto el fuego incondicional de 30 días.
El Reino Unido, que ha declarado estar dispuesto a enviar militares a Ucrania una vez que se haya alcanzado la paz, al igual que Francia, ha reaccionado a su vez alabando los «progresos» realizados «con vistas a un alto el fuego».
Sin embargo, el presidente ruso ha fijado las condiciones para un alto el fuego en Ucrania, entre las que se encuentra el fin del «rearme» del país, indicó el Kremlin.
«La parte rusa ha subrayado una serie de puntos esenciales relativos al control efectivo de un posible alto el fuego en toda la línea de contacto, que requieren poner fin a la movilización forzada en Ucrania y al rearme de las fuerzas armadas ucranianas», informó el Kremlin en un comunicado.

La UE lanza un movimiento de rearme masivo
El 19 de marzo, la Unión Europea dio el pistoletazo de salida a un plan destinado a rearmar el continente de aquí a 2030.
«Si Europa quiere evitar la guerra, debe prepararse para la guerra», resumió en Copenhague la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Varios servicios de inteligencia en Europa siguen convencidos de que se producirá un ataque ruso contra un país de la UE antes de que finalice la década.
La Comisión Europea quiere permitir a los Estados miembros dedicar hasta el 1,5 % de su producto interior bruto (PIB) durante cuatro años a gastos militares, sin temor a infringir las normas presupuestarias que regulan los déficits públicos.
Europa ha identificado los sectores estratégicos en los que se debe invertir de forma prioritaria. Se trata principalmente de subsanar las deficiencias de la industria de defensa en materia de municiones, defensa antiaérea, drones o misiles de largo alcance.
El plan «Rearmar Europa» prevé una asociación más estrecha entre la industria de defensa de Ucrania y la de los países de la UE, así como entre las industrias de los países europeos.
Fuerte impulso de España en la industria de defensa
El presidente español, Pedro Sánchez, sostuvo varios encuentros en materia de Defensa la semana pasada, en los que se destaca la iniciativa de impulsar la industria de defensa nacional a nivel europeo.
El país cuenta con 554 empresas de defensa que dan empleo a 69.153 personas. Su facturación es más de 7.435 millones de euros, según el informe Spain Defence and Security Industry.
Esta semana, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudió a Hesisnski y se reunió con el primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo para impulsar, entre otras cosas, «la innovación y competitividad de la industria de defensa», según un comunicado de La Moncloa.
Ambos abordaron, durante su encuentro, «las oportunidades que existen para empresas finlandesas y españolas en este campo».
Como argumento, Sánchez dijo que en la seguridad de Europa debe abordarse desde los conflictos abiertos a los ciberataques, pasando por las crisis energéticas y las catástrofes climáticas.
El presidente viajó también a Luxemburgo, para mantener una reunión con el primer ministro Luc Frieden, donde conjuntamente también declararon la necesidad de fortalecer la industria de defensa europea. En particular, las empresas de ambos países están involucradas en sectores como el aeroespacial o la tecnología satelital.
«Más de medio centenar de programas de armamento y material que suman inversiones que superan los 50.000 millones de euros» se encuentran en cartera en España, dice el informe citado por Efe, destacando entre ellos la producción de blindados, submarinos y aviones.
Todos estos proyectos apuntan a una modernización de las Fuerzas Armadas.
Además, España se consolidó este lunes como noveno exportador de armamento del mundo, según otro informe presentado por el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) y citado por El Confidencial.

Reforzar rápida y masivamente la defensa francesa
Emmanuel Macron quiere reforzar rápida y masivamente su defensa, para responder a la necesidad de hacer autónomo al Viejo Continente.
Pero esto plantea un doble problema de financiación: el del presupuesto de Defensa en un momento en que Francia intenta desesperadamente cubrir su déficit público, y el del aumento de la capacidad de los fabricantes de armas, cuyo paso a una «economía de guerra» sigue siendo progresivo.
El presidente recibió el 14 de marzo a los directivos de Airbus, Dassault Aviation, MBDA, Naval Group, Thales, Safran y Ariane Group para hablar sobre «su aumento de la capacidad de producción, sus plazos y sus costos», según el entorno presidencial.
El presidente Emmanuel Macron también anunció que Francia «aumentará y acelerará los pedidos de Rafale» en beneficio de la Fuerza Aérea, en el marco de nuevas inversiones en defensa.
Según Emmanuel Macron, «varios países europeos, y también no europeos, han manifestado su voluntad de unirse» a un posible envío de tropas a Ucrania para garantizar un futuro acuerdo de paz con Rusia.
Se trataría de «unos miles de hombres» por Estado, desplegados «en puntos clave, para realizar programas de entrenamiento» y «mostrar nuestro apoyo a largo plazo», aseguró en la prensa regional. Hasta ahora, Moscú se ha opuesto firmemente a tal despliegue.

Alemania quiere una «nueva comunidad europea de defensa»
El «guerra contra Europa» llevada a cabo por Rusia hace necesario el plan de inversiones gigantes, especialmente militares, justificó el nuevo canciller Friedrich Merz, para quien Alemania sienta así las bases de una «nueva comunidad europea de defensa».
«Las circunstancias están determinadas sobre todo por la guerra de agresión de (Vladimir) Putin contra Europa. De hecho, es una guerra contra Europa, y no solo una guerra contra la integridad territorial de Ucrania», declaró el probable futuro canciller ante los diputados del Bundestag.
Los países europeos se encuentran hoy entre una «Rusia agresiva» y «Estados Unidos de América imprevisibles», deben «volverse más fuertes» para «garantizar su propia seguridad», desarrolló Friedrich Merz.
En un contexto internacional convulso, «Alemania tiene un papel de liderazgo» que desempeñar en Europa, afirmó, estimando que su proyecto era «nada menos que el primer gran paso hacia una nueva comunidad europea de defensa».

Giorgia Meloni busca un equilibrio entre la UE y Estados Unidos
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, acogió con gran cautela la «hipótesis de un alto el fuego» limitado a las instalaciones energéticas de Ucrania, al tiempo que expresó su confianza en las negociaciones iniciadas por el presidente estadounidense Donald Trump.
«La hipótesis de un alto el fuego parcial limitado a las infraestructuras estratégicas de Ucrania […] representaría una primera pequeña apertura en la dirección acordada por el presidente Donald Trump y el presidente Volodimir Zelenski», estimó Giorgia Meloni en una intervención ante la Cámara de Diputados en Roma.
«Apoyamos los esfuerzos del presidente Trump, en mi opinión es un líder fuerte que sin duda puede sentar las condiciones para garantizar una paz justa y duradera», añadió la primera ministra italiana, subrayando una vez más la importancia de las «garantías de seguridad» para Kiev.
La coalición conservadora de Giorgia Meloni ha apoyado firmemente a Kiev en su guerra con Rusia. Fue la única líder de la UE que asistió a la investidura de Donald Trump en enero, se esforzó por evitar cualquier crítica hacia él y subrayó que Italia no enviaría tropas para defender un posible alto el fuego, repitiendo que sería «arriesgado y poco eficaz».
Artículo publicado originalmente en The Epoch Times Francia con el título «En pleine négociation de paix, l’Europe se prépare à la guerre» con texto de The Epoch Times España
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