Más de 600.000 venezolanos residen en España, sin incluir con los que ya cuentan la nacionalidad española, y al menos una sexta parte ellos fueron acogidos trámite una residencia humanitaria especial otorgada por el gobierno.
Entre el año 2018 y 2024, el Ministerio de Interior de España otorgó en total 119,061 residencias humanitarias y 1200 derechos de asilo, a personas de nacionalidad venezolana, de acuerdo a los informes anuales y trimestrales de la Oficina de Asilo y Refugio de España.
Estas cifras incluyen 32.786 residencias humanitarias otorgadas en 2024.
Los nuevos residentes se suman a los 599.769 residentes venezolanos que vivían en el país hasta el 1 de enero de 2024, incluidos 274.369 hombres, de acuerdo a las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas.
La población se compone de 47.800 venezolanos, entre 20 y 24 años; 65.815, entre 25 y 29 años; 76.648, entre 30 y 34 años; 66.670, entre 35 y 39 años; 58.317 entre 40 y 44 años, y el resto distribuido en las demás edades.

Los cinco años anteriores, entre 2013 y 2017, solo se otorgaron 95 residencias humanitarias a venezolanos.
El gran aumento de ciudadanos venezolanos coincide con la crisis que está viviendo el país. Cerca de 5.1 millones de personas abandonaron Venezuela después del colapso de los poderes del gobierno, en manos de Nicolás Maduro, quien había asumido la presidencia en 2013, tras la muerte Hugo Chávez.
«Se trata de la mayor crisis de refugiados en la historia de América Latina y se ha convertido en una de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo», dice el gobierno español en una hoja informativa. «La Unión Europea está del lado del pueblo venezolano y liderando los esfuerzos internacionales para resolver la crisis en el país y apoyar una solución política, democrática, pacífica y propia de los venezolanos».
Tras las elecciones municipales venezolanas de 2015, la oposición al «Chavismo» y a su nuevo líder, ganó los comicios para elegir a los representantes de la Asamblea Nacional, pero el presidente desconoció los resultados y paulatinamente tomó todos los poderes, comenzando por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
El TSJ ordenó suspender la Asamblea y anunció que asumiría las competencias de la cámara legislativa por considerar que se encontraba en desacato. También creó una nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

La ONG Acceso a la Justicia describe en Venezuela se «ha configurado un verdadero golpe de Estado», donde «el Ejecutivo nacional» se movilizó «para socavar el sendero democrático y ejercer la toma absoluta del poder, especialmente desde diciembre de 2015, luego de la elección parlamentaria».
De acuerdo a su sistema de acogida de migrantes, el gobierno español dice que en el caso de que no se diera ninguna situación merecedora de la protección internacional, el Ministerio de Interior podrá autorizar la permanencia en España por razones humanitarias «de acuerdo con los artículos 37.b) de la Ley 12/2009, de 30 de octubre y el artículo 125 del Reglamento de la Ley Orgánica de Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su integración social aprobado por el Real Decreto 557/2011, de 20 de abril».

La venezolana Claudia Paparelli, contó su historia a National Geographics, relatando que cuando comenzó la crisis, ella había cursado la carrera de Derecho y trabajaba como periodista multimedia en el canal de noticias NTN 24 en Caracas.
«Era el sustento de mi familia, pero no me alcanzaba para mantenerles», relató la mujer, quien finalmente decidió dejarlo todo para venirse a España «a ciegas», en el año 2019.
La mayoría de sus amigos ya se habían migrado de Caracas y se encontraban en Madrid, dijo Paparelli. Ella encontró trabajo como camarera en una hamburguesería y consiguió un máster de fotografía en la Universidad Complutense de Madrid.

«A veces, voy en el metro y escucho a alguien cantar en el vagón con una guitarra, una canción de mi país. Me siento como en casa. Es impresionante la cantidad de venezolanos que hay aquí. A veces me siento más en Caracas que en la propia Caracas».
Por su parte, Ana María Arévalo, dejó Venezuela cuando tenía 20 años, y fue recibida en Europa en una familia de acogida. Ella describe a su país como a una «narco dictadura muy afincada en el poder que no va a tener una salida pacífica ni democrática. Los venezolanos odian que diga esto, porque somos personas muy pacificas y resilientes, pero mira a lo que nos ha conducido tanta resiliencia (…) mira lo que nos ha hecho. ¿hasta cuándo?».
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