Museos en España retiran momias y restos humanos para cumplir tratamiento ético

Por The Epoch Times de España
25 de febrero de 2025 18:45 Actualizado: 31 de marzo de 2025 18:58

Junto a otros museos estatales, el Museo Arqueológico Nacional de España en Madrid comenzó este lunes la retirada de restos humanos que quedaron fuera de exhibición para dar cumplimiento al  «tratamiento ético» elaborado por el Ministerio de Cultura y asumido por sus 16 Museos.

La momia del barranco de Erques, de la cultura guanche de Canarias, que se exponía en el museo, junto con otras piezas, comenzó a ser trasladada el 24 de febrero a un almacén, según la agencia Efe.

Además de la momia guanche, este lunes se retiraron las momias de Perú que se encontraban en el Museo de América, expuestas en la misma sala que el tesoro colombiano de los Quimbaya.

El Ministerio dijo a la agencia que los museos ya estaban trabajando en la retirada de los restos y en el rediseño de sus espacios expositivos, una tarea que se calcula estará concluida en unos días.

Los museos estatales adscritos y gestionados por la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura están dando cumplimiento a la «Carta de compromiso para el tratamiento ético de restos humanos».

El Museo de Antropología Nacional informó que cuenta con 4.452 restos humanos inventariados, que en su gran mayoría llegaron a finales del siglo XIX y principios del XX y forman parte de la colección de antropología física.

«Son restos óseos, sobre todo material osteológico individual, especialmente cráneos. Tan solo se conservan 13 esqueletos completos, así como 6 personas momificadas. También hay artefactos que incluyen entre sus componentes restos humanos, ya sea hueso, piel o cabello. Este último es el caso más habitual», agregó.

En el museo no se expondrá restos humanos cuando la comunidad de origen de los restos esté en contra de su exposición pública, dijo a continuación, citando el caso de restos del pueblo atacameño lickanantay, del norte de Chile, que «se opone a la exposición de los restos humanos de sus antepasados, conocidos localmente como abuelos, gentiles o antiguos».

«Solo se expondrán restos humanos cuando sea imprescindible para entender el discurso que el museo pretenda transmitir y no se pueda realizar de otra manera con la misma eficacia», añadió.

El Museo Arqueológico Nacional de Madrid exhibe piezas arqueológicas el 28 de marzo de 2014, tras seis años de obras de remodelación. (Gerard Julien /AFP via Getty Images)

Cumplimiento ético y principio de no exhibición

La retirada es en cumplimiento de la «Carta de compromiso para el tratamiento ético de restos humanos en los Museos Estatales adscritos y gestionados por la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura».

La carta indica que los restos humanos conservados en las instituciones museísticas, que en el pasado eran considerados y tratados como objetos, «en la actualidad se reconocen por tratarse de vestigios de personas fallecidas (…) por la que se recomienda un tratamiento específico y diferenciado de otro tipo de bienes». 

«Fueron separados de su contexto funerario, sagrado o doméstico, así como otros contextos derivados de situaciones de muerte accidental o violenta», agrega.

Esto significa que los museos citados se regirán como principio general de «no exhibición pública» de restos humanos, «entendiéndose todos los restos físicos que pueden asignarse a la especie Homo sapiens, entre los que se incluyen cuerpos completos o partes de estos, sin transformar, transformadas o conservadas», indica el compromiso.

Esto incluye «huesos, personas momificadas, tejidos blandos, órganos, secciones de tejido, embriones, fetos, piel, cabello, uñas, así como los objetos en los que se incorporaron conscientemente restos humanos».

Se excluyen «moldes de cuerpos humanos (partes), máscaras mortuorias, grabaciones sonoras de voces humanas, fotografías o ajuares funerarios». 

También quedan excluidos «los restos o partes corporales tales como cabello, uñas o dientes en los que se pueda determinar razonablemente que han sido ofrecidos libremente o bien desprendidos naturalmente o intencionadamente del cuerpo sin modificar el mismo».

La carta señala que para una exposición pública excepcional, deberá aplicarse una serie de requisitos, en los que se tendrán en cuenta las declaraciones, intereses, prácticas y creencias de la comunidad o grupo étnico o religioso de origen, no mostrándose los restos cuyas comunidades se opongan a su exhibición.

«Los restos humanos no podrán constituir objeto de talleres o actividades públicas del museo, debiendo utilizarse en tales casos moldes o réplicas de estos», asumen los museos.

Una mujer toma fotografías en la entrada del Museo Arqueológico Nacional de Madrid el 28 de marzo de 2014. Tras seis años de obras de remodelación (Gerard Julien/AFP via Getty Images)

Exposiciones de restos humanos que se escudan en la educación

No solo los museos estatales de España han sido cuestionados por su tratamiento poco ético de los restos humanos, a menudo provenientes de lejanas culturas.

Desde hace años se ha estado realizando una exposición de «cuerpos plastinados», que utiliza «cadáveres frescos» para su método de momificación.

Según la Fundación Disenso, España ha acogido y aceptado esta exposición en el pasado en diversas ciudades, como «Human Bodies: anatomía de la vida» en Barcelona; «Bodies» en Valencia, Mallorca, Murcia y Canarias; «Body Worlds: el ritmo de la vida» en IFEMA, Madrid.

Además de la polémica que incluye la muestra, planteada sobre el origen de los cuerpos en China, la fundación destaca los principios poco éticos, indicando que «se escuda en el nombre de la educación y la ciencia para su divulgación, pero la realidad contraria y evidente es la exclusiva finalidad perseguida: el lucro y negocio basado en el aprovechamiento de una característica negativa del ser humano, que es el morbo».

Muestras de este tipo cobran altas sumas como entrada.

También expone el hecho, que en España, en el año 1999, se ratificó el «Convenio para la protección de los derechos humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones en la Biología y la Medicina» (BOE-A-1999-20638), cuyo artículo 21 estipula que «el cuerpo humano y sus partes, como tales, no deberán ser objeto de lucro».

Se refiere al convenio hecho en Oviedo en 1997,

«Este convenio es el resultado del largo camino recorrido después de los Juicios de Nuremberg, después de la Segunda Guerra Mundial, para proteger a la humanidad de experimentos científicos después de lo ocurrido en los campos de concentración de la Alemania Nazi», destaca la Organización Por la Dignidad Humana.

Según la organización, exponer los cuerpos, como lo hace «Bodies», es «un negocio millonario haciendo rotar por todo el mundo a cadáveres de personas humanas para ganar dinero».

La Carta de compromiso sobre el tratamiento ético de restos humanos, sigue las directrices del Código Deontológico del Consejo Internacional de Museos (ICOM), aprobado en 1986 por el  Consejo Internacional de Museos (ICOM), el que fue revisado en 2001 y 2004. 

Las colecciones de restos humanos «solo se deben adquirir si se pueden conservar con seguridad y ser tratadas con respeto (…) Deben presentarse con sumo tacto y respetando los sentimientos de dignidad humana de todos los pueblos», dice el ICOM en sus lecturas sobre el tratamiento de restos humanos.

Cómo puede usted ayudarnos a seguir informando

¿Por qué necesitamos su ayuda para financiar nuestra cobertura informativa en España y en todo el mundo? Porque somos una organización de noticias independiente, libre de la influencia de cualquier gobierno, corporación o partido político. Desde el día que empezamos, hemos enfrentado presiones para silenciarnos, sobre todo del Partido Comunista Chino. Pero no nos doblegaremos. Dependemos de su generosa contribución para seguir ejerciendo un periodismo tradicional. Juntos, podemos seguir difundiendo la verdad.